martes, 22 de mayo de 2018

Magia Majara, una apuesta segura

Lo que nos hemos podido divertir viendo en plena acción a tres magos simpatiquísimos y con muchos recursos: Germán Mata, Elena Torner y Julio Sánchez. Ellos son los protagonistas del espectáculo Magia Majara, que se puede ver en el Teatro Arlequín. ¡Que pena que sólo quede una oportunidad de verles en acción! Me temo que el domingo 27 cierran su temporada en este teatro, aunque seguro que les veremos pronto de nuevo.

Las risas empezaron mucho antes de que se alzara el telón, porque ya acomodados en las butacas nos informaron que durante la representación premiarían a la foto más divertida que se hicieran los presentes con una baraja de mago exclusiva y firmada.

Por supuesto, mis churumbeles se volvieron locos y venga a hacer fotos muertos de la risa y a subirlas a twitter. "Mamiiiiii, una baraja de auténtico magooooo. Haznos otra foto, otraaaa". Pero cual no fue su sorpresa cuando, de repente, se vieron en la pantalla que ocupaba un lugar de honor en una de las esquinas de la sala. ¡Vaya emoción les entró! No paraban de girarse para todos los lados y anunciar a todos que los de la tele eran ellos. Que orgullosos de verse.

Pronto empezó el espectáculo y se apagaron las luces. En el escenario aparecieron los protagonistas con mucho arte y mucha magia. A mis hijos los engancharon desde el minuto cero, muy atentos a los pases mágicos y los trucos sorprendentes. El pequeño alucinaba y exclamaba por uno de mis oídos "¡Cómo lo han hecho! ¡Cómo lo han hecho!", mientras el mayor me susurraba por el otro oído "Jajaja me he dado cuenta enseguida del truco, pero no te lo digo para no quitarte la ilusión. Jajaja ese también lo he pillado jajaja. Uy y eso como lo han hechooooo. Mira mami, eso sí que es magia...". Y eso cuando no estaban respondiendo a los magos que no paraban de hablar con el público y hacerlo reír a carcajadas o alucinarlo a partes iguales.

Al escenario salieron niños y adultos por igual a pasárselo en grande. Hasta Raúl tuvo su oportunidad animado a voces por sus churumbeles, que no cabían en si de gozo por ver salir a su papá al escenario. Todavía en casa responden de vez en cuando "¡un pomelo!" a alguna de las preguntas que les hago y se parten (para entender el chiste hay que ver el espectáculo. Contarlo no es lo mismo).

Los tres magos hicieron unos números muy graciosos y sorprendentes entrando y saliendo de escena y dando un ritmo al devenir de los trucos que lo hacía muy ameno. Me quedé muy impresionada con lo bien que manejaban a un público infantil excesivamente emocionado y enfervorizado, a veces no del todo correcto en sus comentarios (mis hijos incluídos). Se los llevaban de calle y siempre con una gran sonrisa. El final llegó antes de lo que esperábamos porque nos lo estábamos pasando muy bien. La verdad es que nos quedamos con ganas de más.

Y sí ¡ganamos la baraja! ¡Vaya alegrón se llevaron los peques! Y los mayores porque Raúl está por esconderse la baraja por miedo a que sus niños se la estropeen. No sé quién es más niño. Esa misma noche Daniel se prestó para hacernos de mago. Nos hizo un truco buenísimo y adivinó la carta. Nos dejó ojopláticos. Luego nos confesó que el truco se lo había enseñado un niño de su clase.

Iván no quiso ser menos y nos hizo reír a gusto con su truco de: "Elige una carta, me la enseñas, barajamos bien barajado y ahora la buscamos hasta que salga". ¡Que pillo! hasta el padre se arrancó con otro truco. Que conste que yo también me sé uno muy bueno que me enseñaron en las JGA2018, pero prefiero ensayar un poco antes de hacerlo ante el público. Que veo mucho nivel por aquí.






lunes, 21 de mayo de 2018

Uno entre cien mil, la lucha contra la leucemia infantil

En este país seguimos suspendiendo en una materia muy importante, la ayuda a la investigación. También en la de Educación, pero voy a centrarme en la salud porque de eso va este post, de lograr reducir la mortalidad por leucemia investigando sobre su cura. Hace poco he conocido, Uno Entre Cien Mil, una ONG cuyo objetivo es lograr que de cada diez niños afectados por esta enfermedad se curen diez. Para conseguirlo han puesto en marcha un proyecto muy original para dotar a nuestras celebraciones de un espíritu solidario que salva vidas.

En su página web nos explican cómo hacerlo posible encargándoles las invitaciones de nuestras bodas, comuniones, cumpleaños... o recuerdos maravillosos como marcapáginas o dorsales. Incluso ofertan un diploma a la solidaridad.

Su fundador, José Carnero,  cuenta en la web que sintió la necesidad de hacer algo cuando la enfermedad le tocó de cerca al diagnosticarle a su hijo de tres años leucemia linfoblástica aguda. Resulta que se dan sólo tres casos cada cien mil niños y le dieron un 80% de posibilidades de que la superara. Así fue como comenzó a pensar que el caso de su peque era uno entre cien mil y comenzó a escribir un blog para dar visibilidad a esta enfermedad y la necesidad de invertir en su investigación desde una visión positiva. Poco a poco su pequeño paso se convirtió en algo mucho más grande, una ONG que invierte todos los beneficios de sus actividades en un proyecto anual de investigación contra la Leucemia infantil.

Pero esta no es la única forma de participar en su gran proyecto. Hay muchas opciones. Desde mandar un mensaje al 28014 con la palabra UNO,  a hacerte socio o voluntario, hacer una donación puntual... Hasta adquirir los productos de su tienda (camisetas, dorsales, botellas de vino, bolsas de tela...). Se nota que son muy proactivos. El fin que persiguen merece la pena tanto esfuerzo. Ojalá llegue el día que se gane la batalla a esta enfermedad en todos los casos.


viernes, 18 de mayo de 2018

Las aldabas de las habitaciones de los niños

Cada día tengo más claro que mis hijos suspiran por vivir en un castillo. Y yo creo que no les importaría que no tuvieran cristal en las ventanas, que fuera frío y húmedo o que estuviera rodeado por un profundo foso lleno de cocodrilos. Es más, si tiene una mazmorra llena de horripilantes monstruos y tesoros fabulosos casi mejor.

Les encanta montarse historias épicas en cuanto tienen ocasión. Cuando ponen a funcionar su imaginación nuestros modesto piso se convierte en una torre oscura, en una cueva misteriosa, o incluso en la casa de Dave el loco. Si es que es de un versatil... Sólo hay que mirarlo con ojos soñadores y listo. ¡Si es muy fácil!

A veces, me encuentro con pequeños detalles customizados con lo que los peques encuentran por ahí. Lo último han sido las aldabas caseras de sus puertas. De repente una tarde, dejé de oírles pelear y montar pollos. Por supuesto que me preocupé, pero, total, ya que van a liarla, mejor que sea en paz y silencio para que yo pueda avanzar en mis cosas.

Pero estaba equivocada, no me estaban montando una hecatombe épica, sino que estaban con tareas de manitas y se habían construido unas aldabas con un spiner, un limpiapipas, un elástico y una pieza de una piza para usarlas de llamador en sus puertas. Con el fin de que alguien las estrenara se habían encerrado en sus habitaciones. Algo que a mí me mosquea mucho.

En cuanto vi las puertas cerradas corrí a abrirlas sin reparar en los detalles con una reprimenda preparada, pero se me quedó en la boca porque mis hijos se llevaron las manos a la cabeza y gritaron. "Noooooo, mamáaaaaaa", "¡¡Tienes que llamar con la aldaba!!", "¿¿Es que no has leído los carteles??". Pues no, evidentemente no los había leído. Ni los había visto, pero estaba claro que iba a pagar por mi error llamando a las puertas y gritando contraseñas el resto de la tarde. Y así fue.

jueves, 17 de mayo de 2018

Finde Científico 2018, neuronas trabajando

Este fin de semana ha estado cargadito de actividades sorprendentes, además de las JGA18 y el día del Cómic gratis, tampoco quisimos perdernos el Finde Científico que se celebraba en el Museo de la Ciencia y Tecnología de Alcobendas, es una cita imprescindible para mentes curiosas. Allí se congregan colegios, institutos y un montón de organizaciones relacionadas con la ciencia para compartir sus proyectos con los visitantes, en algunas ocasiones de un forma tan original como resolviendo el crimen del profesor de ciencias o dando la explicación verso. ¡Cómo se lo curran!

Nada más llegar nos plantearon restos matemáticos mientras los niños hacían un comecocos con operaciones en sus dobleces. Luego estuvieron un buen rato preguntándonos un número para que ver qué operación nos tocaba resolver. las de Iván eran facilitas, pero Daniel incluso metió una raíz cuadrada. ¡Que exagerado! Ni idea de la solución.

En el Stand del Museo de Ciencias Naturales, los peques tuvieron que clasificar animales según la forma de su corazón y se llevaron un recortable de este órgano para colorear, aunque estos no son muy de coger los lápices de colores.

A partir de ahí todo fue una rápida sucesión de experimentos muy curiosos, algunos susceptibles de repetir en casa. Por ejemplo, con una vela encendida podemos demostrar que el aire de un secador puede rodear una obstaculo curvo y apagarla, pero no uno recto; también demostramos que la lejía se come el color cuando la mezclamos con enjuague bucal de color; vemos como el alcohol y el agua ocupan más por separados que cuando se juntan, y no es por la evaporación; que si calentamos el aire de dentro de una lata con un agujerito lleno de jabón sale una burbuja; que los materiales tienen memoria y cuando les aplicamos calor tienden a volver a su antigua forma... Y un millón de experimentos más usando la química, física, electricidad, gravedad, luz, cinética...  Hasta experimentos del sentido del gusto. Una pasada.

Algunos ya los habíamos visto el año pasado, pero no nos importa repetir porque siguen siendo igual de fascinantes. Como decía un profesor de un Stand: "¿Creéis que es magia o ciencia?". Los peques no paraban de decir que ciencia, pero para mí había algunos que parecían cosa de magia. Es que soy de letras, ya sabéis.

Los chiquillos hasta hicieron su propios cohete. Y, por supuesto, lo hicieron volar. A las doce se reunieron todos los jóvenes astronautas a darle caña a sus creaciones en la puerta del museo. Les flipó hacer volar sus cohetes, pero más aún las botellas que salían pitando hacia el cielo de una forma espectacular.

Lo pasamos genial, como en todas las ediciones, y mis hijos salieron de allí con una lista interminable de experimentos que quieren hacer en casa. Es un plan excepcional para despertar el interés por la ciencia y la curiosidad de los niños.




















miércoles, 16 de mayo de 2018

Día del cómic gratis 2018

Este año me he perdido el día del cómic gratis con gran pena de mi corazón, pero es que no se puede estar todo y tenía las Jornadas de Gamifica tu Aula durante todo ese sábado. Yo no pude ir, pero mis fieras no se las quisieron perder ni en broma. Así que se plantaron tempranito en Akira Cómics para recoger sus lotes de cómics más felices que unas perdices. No sólo por el nuevo material para leer, también porque saben que en esta librería especializada la diversión está asegurada.

Este año repitió El castigador, tan simpático como siempre, haciendo preguntas entre los allí reunidos y regalando cómics extras a los afortunados que respondían bien sus preguntas. A las fieras les preguntó una fácil, "¿Qué chica hay en los vengadores?", pero se quedaron en blanco. Pobretes, no es fácil concentrarse cuando el que te interroga es el mismísimo Castigador. Luego en casa, Daniel me confesó que sólo le venían a la mente nombres del elenco masculino, e Iván, que se quedó callado por "¡No hay sólo una chica en los vengadores! Está la avispa, la Viuda negra, la bruja escarlata..." ¡Pues haberlo dicho! Le pudieron los nervios y que es mucho más tímido que el hermano.

Pero ese hombre de negro con una gran calavera blanca en la camiseta, en realidad, es un cacho de pan, y decidió dar otra oportunidad a mis churumbeles: "¿Quien es el tío del Pato Donald?" Aaay, ahí sí que la liamos porque estos han pasado de cómics mudos a Spiderman directamente sin pasar por Disney. "¡Deadpool!", exclamó el mayor muy convencido. Al entrevistador le hizo tanta gracia que le dio el cómic del Pato Donald de todas formas para que se culturizara. Al final, Daniel nos confesó que había confundido el pato Donald con el Pato Howard que aparecía luchando codo a codo con Deadpool en algún cómic del padre (No quiero ni saber en cual).

Antes de llegar a su anhelada meta aún pudieron conocer a Pícara, La Bestia y el mismísimo Duende Verdad. ¡Ualaaaaaaa! Así de emocionados que me contaron luego su experiencia. Mientras me enseñaban el botín. ¡Madre mía! ¡Cuanto cómic junto! Si es que se lo curran mogollón en Akira Cómics. No es de extrañar que se formen esas colas kilométricas.