miércoles, 3 de mayo de 2017

El Castillo de Wiplii

Nada más llegar a Covarrubias lo niños fruncieron el ceño ante la idea de no salir a dar brincos por la plaza, pero se les pasó el enfurruñamiento en cuanto papá montó el castillo de Wiplii que ganamos en el sorteo de Aprendemos con mamá. No tardó ni cinco minutos en encajar las piezas. En la caja venían las instrucciones, pero él, que es muy manitas, no las necesitó. En realidad es muy fácil de poner en pie.

¡Vaya maravilla! Los peques se quedaron flipados unos segundos observando el castillo de cartón gigante que se alzaba en el salón de la casa. En la caja encontramos más sorpresas: unas pegatinas chulísimas tamaño extragrande para decorar las paredes (o lo que cada peque estime oportuno) y una revista de Disney con actividades y cuentos que nos encantó a toda la familia. Venía en francés, pero es muy fácil de entender y Daniel enseguida se apoderó de ella para hacer las actividades de las pistas, mondarse con el chiste final y descubrir el recortable de un divertido memory.

Pero la dejó para más tarde en cuanto vio a su hermano pequeño dirigirse a las pegatinas. Como líder organizador tirano que es (cada uno que elija el adjetivo que más le cuadre), enseguida había repartido los adhesivos entre los dos. Menos mal que el pequeño estuvo de acuerdo y no hubo tormenta también en el interior de la casa.

Pasamos una rato estupendo sacando las pegatinas del papel y buscándoles el hueco perfecto (sé que el orden no es el más correcto, pero ellos lo quisieron así). Costó un poco pegarlas todas porque las grandes no cabían en los muros.

El caballo (con posibilidades de unicornio) acabó en una de las paredes interiores. Y su cuerno adornó la entrada porque Iván estimó que lo que quería él en su castillo era un caballo normal de toda la vida de diós y no un ser mitológico.

Tras las pegatinas sacamos los colores. Eso a Iván no le hizo mucho tilín y se puso a jugar por su cuenta. En cambio, su hermano se lo pasó pipa montando una guerra titánica en el techo y pintando aceite hirviendo que caída desde una de las ventanitas. Todo un despliegue de imaginación.

Cuando se cansaron de customizar el castillo comenzaron los duelo y las batallas épicas, a veces entre ellos, a veces contra un enemigo imaginario... Hasta se pelearon con el propio castillo que cobró vida y se los comía sin piedad. Se lo han pasado bomba todo el puente con este juguete. ¡La de juego que nos ha dado!





8 comentarios:

  1. En casa tenemos una casa de cartón parecida y nos ha dado mucho juego, me parece una idea genial para los peques!! <3
    Muas!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí que dan mucho juego. Yo les hice un castillos con cartones y ellos se han hecho casa con cajas también y siempre triunfan :D

      Eliminar
  2. Vaya castillooooo!!!!!!!!!!! queda genial :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mola mucho jajaja
      La de historias que se inventan ;)

      Eliminar
  3. Mola mil. Quiero uno (y mis gatos, más). Jajajaja. Besotes!!!

    ResponderEliminar
  4. Estos días iba mirando a ver si os llegaba!! Me alegro un montón de que haya aterrizado en vuestra casa!! Es super guay y os ha quedado genial, ¡a disfrutarlo! Un besote guapa

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Síiii. Es una pasada!!! Mis niños están emocionados. No veas qué historias se montan con el castillo. Todavía nos queda mucho por customizar jajaja Mientras haya una pared blanca existe una nueva posibilidad! Y cuando als llenemos sacamos los rotus ;) #diversióninfinita

      Eliminar

Me encanta saber lo que piensas.