viernes, 22 de septiembre de 2017

Juegos de mesa. Aprendizaje en familia y en docencia

Fuente: Aprender paso a paso
El domingo 10 tuve la gran oportunidad de participar en una mesa redonda con Julia, de Bebé a Mordor, Ruth, de Aprender paso a paso, y Dani, de Alquimia juegos, tres profesionales increíbles y altamente jugones, en las jornadas Ludo Ergo Sum

Intimida bastante, lo sé. Pero ahí que me presenté yo llenita de ilusión por el acontecimiento. Enseguida me di cuenta de que teníamos ante nosotros un público muy amable, interesado en el tema y extremadamente participativo. ¡Lo que se agradece! Muchas gracias Miren por tu gran aportación como madre jugona, Carmen, de Las cosillas de Carmen, por tranquilizar mis nervios antes de la charla, y Melissa, de Madre reciente, por tus fantásticas aportaciones.

También me calmó ver entre el público caras tan conocidas como la de Fernando Vázquez, de El pequeño rincón de los juegos de mesa, Manu Palau, Brain Picnic, y Roberto Alhambra, de la Alianza de los tres soles, entre otros muchos. Todos los presentes, profesores, padres, creadores de juegos... tuvieron mucho que aportar a la charla y se habló de temas muy interesantes. Un pena que la hora y media que nos dieron se nos hiciera tan corta.

La charla comenzó con los beneficios de los juegos para los niños y cómo les ayuda, a través del ocio y la diversión, a desarrollar capacidades, conocimientos, habilidades e, incluso actitudes. Un peque que juegue habitualmente adquieren e interiorizan herramientas que le ayudan a resolver conflictos y tomar decisiones de forma rápida, ya que en el juego esa es la dinámica: decisiones rápidas con consecuencias inmediatas, comparación con las decisiones del resto de los jugadores y mejora de la propia técnica. Además, son un apoyo excelente para desarrollar las famosas Inteligencias múltiples (Hay un post de Manuel Sánchez Montero muy interesante respecto a este tema). 

Por todas estas razones están surgiendo cada vez más movimientos cuyo objetivo es introducir el juego de mesa y rol en las aulas como herramienta didáctica (un ejemplo de ello es Goteo.org y todas las campañas que están desarrollando las editoriales de juegos de Mesa como Haba o Devir para dar una mayor accesibilidad de esta práctica a las aulas). En este punto se discutió las facilidades y dificultades que existen a la hora de hacer realidad que los docentes hagan uso de este material con sus alumnos: desde las imposiciones de un programa educativo por parte del Ministerio y Consejerías de educación, al gasto que supone, las altas ratios, al poco apoyo de padres y ampas, e incluso que habían colectivos docentes que desconfiaban de este sistema basado en el ocio. Por otro lado, tenemos a los padres implicadísimos en gamificar los estudios para mejorar el rendimiento y desarrollo de aptitudes de los alumnos, a los profesores que creen en el adelanto que suponen las actividades basadas en los juegos de mesa y el rol en el desarrollo y motivación de sus alumnos, las editoriales que apuestan por la entrada de sus productos en las aulas como herramienta didáctica... Es obvio que si los chicos se lo pasan bien permanecerán atentos más tiempo y si se aburren desconectarán el cerebro del presente para no sufrir, así los expuso Dani, neuropsicólogo, Diversión igual a atención.

Dani, apuntó que la mejor forma de introducir el juego de mesa en las aulas es nombrar a cuatro o cinco jefes de grupo a los que les explicaremos cómo se juega y luego que ellos se lo expliquen a sus compañeros, dotando así de autonomía a cada grupo. Él cree que hacer grupos grandes para jugar fomenta que hayan alumnos que no participen por tener un carácter poco proactivo. Otro recurso es explicar a toda la clase las reglas desde una pizarra y luego atender sólo dudas.

Julia, psicóloga, apuntó también que hay infinidad de juegos que permiten satisfacer gustos y necesidades. Ella nos habló de la base de confianza y seguridad en si mismos que adquieren los niños cuando los padres les regalamos lo más preciado que tenemos: nuestro tiempo. Y encima para algo divertido y que hace feliz a toda la familia. 

Ruth lleva un gabinete psicólogico orientado a niños con dificultades y nos contó cómo los peques llegaban a sus manos con mucha desconfianza porque no querían estar allí y cómo lograba que se sintieran cómodos y seguros por medio de los juegos de mesa. Además de ver grandes adelantos en cada uno con respecto a lo que les había llevado hasta allí.

Por mi parte, sugerí que no estaría mal que los profes mandaran a casa, además de la típica lista de libros recomendados, otra de juegos de mesa recomendados que refuercen los contenidos que se están dando en cada unidad temática y, luego que sean los padres los que decidan si utilizan alguno para reforzar las materias que más se le atraganten a sus hijos.

El tema de la implicación de las familias en en el tema educativo dio para mucho. La antigua creencia de que es en el colegio donde se educan a los hijo está cambiando. El niño se educa en varios entornos: la casa, el cole, los amigos… En ese sentido surgieron las Escuelas de padres en el entorno de los AMPA, muy importante en muchos aspectos concernientes a los colegios. Muchas veces los profesores no participan en la gamificación de las aulas por desconocimiento, pero cuando descubren las posibilidades y descubren todo el potencial de los juegos de mesa alucinan. Eso lo sabe bien Dani, que se ha dedicado a formar a profesores en este sentido. Su consejo es jugar, jugar y jugar hasta convertirte en un jugón empedernido y luego contagiar de tu entusiasmo a tus alumnos.

Con respecto a este tema yo pienso que cada padre y cada profesor piensa de una forma diferente con respecto a la educación de los niños. La idea de que jugar es perder el tiempo está en la mente de muchos padres. Frecuentemente los prejuicios ponen freno a iniciativas tan interesantes como esta y es difícil avanzar. A todo esto le sumamos que hay que el sistema educativo actual antepone las inteligencias lingüistico-verbal y lógico-matemática al resto y hay que llegar a esos objetivos que se marcan desde el Ministerio de Educación. 

Los blogs y las campañas de comunicación están intentando sembrar la semilla de que introducir los juegos de mesa en las aulas significa que el niño aprende los mismos conocimientos que con el sistema antiguo, pero motivado, divirtiéndose, experimentando y participando activamente en su educación.

Me gustaría hacer una mención especial a José, alias Papá Uruk-Hai, que contó su experiencia de Papá que ha encontrado su pasión por el rol recientemente y que ha logrado transmitirla, no sólo a sus hijos, sino a todos los niños, y no niños, de su pueblo como un Hamelin Rolero.

Los niños ven todo desde la ilusión y son un público maravilloso para las partidas de rol. Están esperando con emoción la siguiente aventura y, no importa si el máster se equivoca o se nota que se está inventando algo sobre la marcha, porque para ellos es diversión en estado puro y sólo están pensando en acabar con éxito la misión. ¡Es que jugar al rol es muy divertido tengas la edad que tengas!

Si no os queréis perder detalle de la charla, la podéis encontrar en El Pequeño Rincón de Juegos de Mesa Gracias a Fernándo Vázquez :D


martes, 19 de septiembre de 2017

Palos afilados, última moda en el parque

Como siempre, mis hijos y sus amigos no pueden limitarse a jugar en los columpios o a la pelota. Ellos siempre tienen que ser originales y creativos... y peligrosos. Nunca puedes bajar la guardia. Si están en silencio la están liando parda seguro. Si el asunto va de arquitectos recicladores de cartón, bueno; si están haciendo cascadas de arena en los columpios ya no mola tanto, si se están poniendo hasta las orejas de barro para crear sus propios paisajes rezas para que no se pongan malo y si, esto ya es lo último, te viene con unos palos que más bien parecen lanzas y cuchillos ya se te ponen los pelos de punta.

"¿¿¿Pero de dónde habéis sacado esoooo???" te sale del alma. "Lo hemos hecho nosotros", contesta uno orgulloso con un corro de peques asintiendo muy felices a su alrededor y deseando enseñarte que el suyo es el más afilado. Te lías a requisar armas mortales y destrozas sus sueños y esperanzas de aprendices de cavernícola. Por supuesto, eres la mala, pero es que... Mira que yo para esto de jugar con palos y piedras soy muy permisiva, pero es que...

Al poco te los encuentra la mar de entretenidos restregando palos contra el bordillo con toda la paciencia del mundo. Si es que cuando quieren ponen atención del mundo y se están quietitos. Que pena que su dedicación se oriente a la construcción de armas signas de la edad de piedra y no a las matemáticas y la lengua. En fin. No se puede negar que mis hijos y sus amigos se lo curran cuando quieren divertirse.


lunes, 18 de septiembre de 2017

Los Futbolísimos. El misterio del obelisco mágico

A puertas del estreno de la película de Los Futbolísimos, ha salido el número doce de la colección: El misterio del obelisco, en el que todo el equipo viaja, nada más y nada menos que al país que vio nacer a Maradona: Argentina. Más concretamente, los ocho se van a Buenos Aires a jugar un importantísimo Torneo. ¿Que son nueve? ¿Me falta uno? Eso lo decís porque no os leísteis el tomo anterior. Pues no os cuento nada, que si no la emoción se escapa de un soplido y no es plan. Aunque te lo chiven en la contraportada del libro...

En la historia que nos ocupa la unidad de los Futbolísimos está a punto de quebrarse por la falta de confianza y la sombra de la sospecha. ¿Se romperá el pacto o el amor por el fútbol podrá con todo? ¿En qué lío se van a meter esta vez estos chicos? ¿Existe de verdad la magia? Muy atentos, porque nada es lo que parece y los giros argumentales tienen miga.

Al pasar las páginas te das cuenta que hay personajes que han crecido y en los que se profundiza más, pero otros a los que el autor parece relegar a segundo plano y su papel se limita a reforzar la personalidad de los protagonistas. También contamos con muchísimos personajes comparsa de esos de los que no te esperas nada nuevo y un par personajes nuevos que dan mucho de sí. Mención especial a uno que parece un homenaje a Yoda. Muy acertadas todas y cada una de sus apariciones. Crea mucha tensión en ciertos momentos.

El humor sigue siendo el hilo conductor de estos libros que hacen que te rías a carcajadas al algunos de sus puntos. Las ilustraciones que acompañan al texto y los comics que narran los momentos de mayor emoción son un puntazo. Las imágenes son muy dinámicas y expresivas.

En casa somos muy fan de esta serie, a pesar de que el mayor de mis niños todavía se lee los libros con dificultad y acabo por leérselos yo a los peques. También por deferencia a Iván, que aún no ha cumplido los seis. Ambos siguen las evoluciones de los protagonistas con gran interés y se recrean en los dibujos de estas historias que combinan fútbol, humor y misterio con gran maestría.


viernes, 15 de septiembre de 2017

Mascarilla superconcentrada Elvive ¡Ole mi pelo!

A mediados de verano me llegó por medio de Youzz un bote de mascarilla superconcentrada Elvive Total Repair. ¡Estaba deseando probarla! Mi pelo podría lucir muy bien si no fuera porque está apagado, quemado y con un aspecto muy parecido a la paja. Un horror. Lo cierto es que la culpa es mía, que lo tenía muy descuidado al pobre. Así que me apunté a la campaña para comprobar si con este producto volvía a cobrar vida, porque hasta que cumplí los 30 tenía una melena bien hermosa.

Y vaya si revivió. Desde el primer lavado. Con una única aplicación el color recobró brillo e intensidad. Además ganó en suavidad y volumen. Por fin se convertía en algo con forma y no una locura sin orden ni concierto. Entre eso y que el sol, que me lo aclaró bastante, estaba muy orgullosa de él. Ganas muchos puntos de confianza en ti misma cuando te gusta más tu imagen.

Mucha gente me dijo que me veía mejor o más guapa, pero pocos podían identificar que el secreto del cambio estaba en el pelo. Me pareció muy curioso. En realidad, tener un pelo bien cuidado afecta hasta a la percepción que tienen los demás de nuestro rostro.

Como una es curiosa, miré el bote para ver a qué tenía que agradecer el milagro y por lo visto es a la pro-queratina. Según leí no sólo las puntas. De lo que puedo dar fé es que efecto de volumen y brillo dura mucho, no sólo el primer día.

Estoy encantada con la mascarilla y es uno de esos productos que he probado e incluido en la cesta de la compra sin dudarlo. Ya conocía la marca de antes y nunca me ha defraudado.

jueves, 14 de septiembre de 2017

La mamá troll

Agosto ha hecho estragos en mis hijos. Acabaron el curso con grandes avances en su gestión de las emociones, su comportamiento y su espíritu movido e inquieto. No hablo de milagros ni cambios de personalidad. Me gusta cómo son mis hijos: intensos, inquietos, curiosos, inoportunos, de carácter fuerte, cabezotas, con su mala idea, sus momentos de empatía... Me gusta lo bueno y lo malo, pero no entiendo las transformaciones en vástagos del demonio que han tenido durante este verano: malencarados, mal hablados, irascibles, perretosos, caprichosos al extremo... Incluso, han alcanzados cotas insospechadas en el baremo de la maldad pura (creeis que exagero pero es porque no habéis sido testigos de la mala uva que pueden llegar a tener).

A todo esto, yo no es que sea una persona con poca paciencia, pero con este panorama, mis reservas se fueron agotando, agotando... y llega un momento en que ya estallo a la mínima. Es imposible hacerles entender que esto es consecuencia de no habernos dado ni una respiro a sus progenitores estas vacaciones. Peleas, discusiones, gritos, insultos, amenazas... Por ambas partes, of course, porque esta es una situación que se retroalimenta. Está claro que la debe cortar el adulto, que es más racional y cabal y blablablabla... ¡Pero también es humano! Y cuando sale el troll que tenemos dentro... ¡Sale desatado! Y pocas barreras pueden mantenerlo a raya.

La única suerte es que nos queremos y eso se nota muuucho. Normalmente, tras la tormenta vienen los abrazos, las disculpas por los excesos, los besos, los "No volveré a hacerlo" (por ambas partes evidentemente. Los adultos también erramos)... Pero está claro que ellos vuelven a hacerlo y yo vuelvo a estallar.

No es sólo que siempre anden a la gresca entre ellos por temas demasiado recurrentes como "Quiero el juguete que tiene el otro aunque hayan mil a mi alrededor", es que son demasiado proclives a regalarme reproches y críticas injustas con demasiada facilidad. En plan, "¿No me vas a comprar nada? Malaaaaaa", ¿Que no hay postre? Brujaaaa", "Que no puedes jugar conmigo más que diez minutos cada una de las setecientas veces que te he llamado porque tienes que poner dos lavadoras, recoger la cocina, hacer la cena, marcar mis libros... Eres la peor madre del mundooooo". Y no es que me duela ni que me crea sus palabras. Nooooo. Han usado demasiadas veces ese truco como para tocar mi corazoncito. El problema es la falta de respeto constante. Los "Callate", "Cierra la bocaza", "Estás tonta"... Es oír algo así de boca de mis churumbeles, se dirijan a quien se dirijan, y salida inmediata del troll.

Y mi troll da miedo, verdadero miedo. Sólo me creen los que me han visto en faena (¿Verdad mamá? ¿A que no miento hermanita ¿Usted que opina señora desconocida que se alejó disimuladamente de nosotros el otro día en Kiabi y no me extraña). Si fuera por Raúl encerraba al troll en un cofre de siete llaves y lo tiraba a las profundidades abismales hasta el fin de los tiempos, pero no es tan fácil.

Primero hago un intento de dialogar, de razonar, de llevarles a la zona de tranquilidad para que puedan pensar. Evidentemente, fracaso estrepitosamente. Entonces empiezo a ponerme nerviosa, a comerme palabras, a tartamudear... Y por fin a bramar de una forma espeluznante. Me cambia la voz, la cara y yo diría que se me ponen los ojos rojos, mi pelo se vuelve fuego y escupo lava, pero eso no lo aseguro con mucha firmeza. Cuando llego al nivel 10 troll es que me la han liado parda pardísima pardísima.

Entonces,  mi hijo mayor comienza con su discurso de "Tranquila mamá. Es normal que nos portemos mal. ¡Somos niños! Espera que te voy a hacer un masaje y ya verás que nos quitas esos siete castigos en un plis plas. Además, nos quieres. Eso es lo importante, Eeeeeeso". Y el pequeño por su parte empieza a soltar su versión del discurso que les he soltado yo en la primera etapa pretroll (por lo menos sé que me escucha, aunque no entienda lo que digo): "Es que desde que empezaron las vacaciones nos portamos mal y no sabemos por quéeeee. Ese es el problemaaaaaa. Pero esto se soluciona hablaaaaando. Porque nosotros cuando nos portamos bien somos bueníiiiisimos. Lo que pasa es que ahora no nos portamos bien porque estamos asalvajados. Y ese ¡ese! es el problema mamiiiii. No es nada justo que nos castigues. ¡La culpa es del verano! Castígale a él. ¿No? Yo te prometo, te promeeeeeto, que voy a intentar muchísimo, muchísimo portarme bien, pero si no lo consigo no es culpa mía. Eeeeeeh".

¿Seguro que la adolescencia es peor que esto?¡¡¡¿¿Segurooo???!



miércoles, 13 de septiembre de 2017

Teatro de Sombras

Hay una comunidad de facebook muy inspiradora para hacer manualidades con los niños. Se trata de Manualidades para realizar con niños, se sacan muchas buenas ideas navegando por los post que cuelgha sus miembros. Una de ellas fue el Teatro de sombras que compartió el blog de Un ratito pa mí. En cuanto vi la foto supe que lo haría para mis niños. Fácil y divertido. ¡Quien se resiste! Y al leer el post, constatar que tenía los materiales y ver lo sencillo que era hacer un juguete tan fascinante la decisión de construirlo se me fijó como un clavo ardiendo en la mente.

Todavía tardé bastantes días en hacerlo. Cada vez es más difícil encontrar huecos libres y tranquilos, pero cuando me puse a ello, lo hice en muchísimo menos tiempo del que esperaba. Esa mismo tarde pudieron disfrutar mis churumbeles de su propio teatro de sombras.

Al principio usamos una linterna para crear el efecto. Un peque apuntaba la luz y el otro inventaba las historias, pero, poco después caí en que sería mucho más sencillo usar un flexo. Así lo hicimos y percibimos enseguida que  la calidad de las obras del teatrillo mejoraba muchísimo. Además, mientras uno maniobraba con las marionetas de palo, el hermano se sentaba a mi lado para ver el teatro porque ya no se necesitaba ayudante.

Estuvieron un buen rato jugando con las figuras que les había hecho, pero pronto me pidieron material para hacer las suyas propias. Y es que este juguete casero tiene ilimitadas posibilidades. Puedes crear los personajes, edificios, animales, monstruos... que te dicte tu imaginación. Una maravilla.

Hacerlo no puede ser más fácil. Recortas una caja de manera que te quede una base en la que apoyar el teatro y dos paredes, pero nada por la parte superior, que es donde van a maniobrar con las marionetas. Abres una ventanita con un cutter, pegas papel cebolla y haces las marionetas que te apetezcan con ese mismo cartón o cartulina recortando figuras y pegando un palo en la parte superior. ¡Ya está! ¡Comienza el espectáculo de sombras!



martes, 12 de septiembre de 2017

Juegos que probamos en el pabellón de las LES

Las ludoteca de la Ludo Ergo Sum esconde grandes hallazgos. Bueno, no los esconde. Más bien al contrario. Los pone a disposición de todo el que asista para  que los juegue a placer.

Microrobots: Éste fue el primer juego al que nos picamos. Bueno, me piqué yo, porque los niños pusieron mucho empeño al principio, pero perdieron el interés en cuanto no fueron de sacar uno de los retos que propone. Consiste en intentar llevar al robot del color correspondiente a la ficha que se saca al azar y que puede estar colocada en lugares más o menos accesibles. Los robots tendrán que moverse en línea recta hasta chocar con otro obstáculo que puede ser un robot de otro color que hayas movido. Gana el que logre exponer cómo hacer llegar al robot correcto a la ficha en menos movimientos antes. Tiene su gracia. Ideal para piques.


Viajeros al tren. Primer viaje: Comencé la partida con muchos prejuicios porque pensaba que el original puede adaptarse perfectamente a los peques, pero salí encantada con él. Realmente es muy dinámico y las partidas son más cortas. Ideal para los más peques. Igual que en el primero, el juego consiste en completar recorridos entre ciudades europeas con vías de tren lo más rápido posible. Gana el que conecte seis rutas. La mecánica se basa en cartas de vías de colores y cartas de trayectos que vas robando o colocando según decidas en tu turno. A los chiquillos les gustó bastante. El que logre conectar antes alguna ciudad situada en el extremo oeste del mapa con alguna situada en el extremo del este gana puntos, pero eso no pudimos puntuarlo porque Daniel, el que ganó al hacer las seis rutas, recogió el tablero a los bestia antes de tiempo.


Titus Tentacle: El tablero de este juego llama mucho la atención. "¡Un kraken!" exclamé al verlo, pero mis hijos me miraron de soslayo y el pequeño me corrigió con expresión crítica: "Es un pulpo". Y sí, es un pulpo gigante... también llamados krakens, ejem. Pero parece que justo ese día, que ya mencioné que estaban algo tocanarices (salvajes hasta el extremo y se portaron fatalllll), preferían los pulpos a los kraken, qué vamos a hacer. Centrándonos en lo que nos ocupa, el tablero es 3D y conta de un recorrido alrededor de un mecanismo por el que el pulpo (kraken) acciona sus tentáculos y echa fuera de un pedazo de empujón a los monos piratas que están tratando de llegar al tesoro. Los peques no dejaban de dar porrazos al gran botón rojo con gran ímpetu y tirando monos, monedas y la paciencia de sus padres por la borda del tablero. Por fin, conseguimos convencerles (bajo la muy seria amenaza de quedarse sin tele) para que dejaran en paz el dichoso botoncito y pudimos colocar a los barcos de los monos piratas en la línea de salida y empezar a jugar. Cada jugador tira un dado que muestra un color diferente en cada cara y avanza hasta la mancha de ese color más cercana del tablero que esté desocupada (a veces avanzas dos y otras medio tablero o tablero entero) rumbo al tesoro. Pero cada vez que te salga el color rojo tienes la opción de colocar las patas del pulpo (o kraken) en el lugar más conveniente para tí y echar a patadas a uno o dos de tus contrincantes para que no consigan la moneda del tesoro. Los barcos expulsados vuelven a empezar y gana el que se haga antes con tres monedas. Muy sencillo y con un altamente atractivo botón rojo que lleva a la expulsión violenta de contrincantes. ¡Cómo no les iba a gustar a las fieras! Lo único malo que le vi es que con los tortazos que le arreaban mis hijos se acababan saliendo todos los barcos y monedas del tablero.



Flick'em up. Tierra de forajidos: Éste fue el momento en el que los churumbeles lograron desatar nuestras iras a fuerza de tirar setenta veces las piezas del escenario. Este juego es para mesas firmes y resistentes que no se muevan ni un milímetro ante los embates de niños inquietos. Tardamos más de media hora en mantener a los peques a raya y conseguir empezar a jugar. Entre que tiraban las piezas cada dos por tres y que luego los dos querían el equipo azul, pero luego los dos el rojo, luego los dos en el equipo de mamá porque papá estaba a punto de comérselo y no a besos precisamente. Cuando por fin comenzamos el juego (papá contra mamá, Iván y Daniel), quedó muy patente que los peques y yo carecíamos de la habilidad y puntería necesaria para tener alguna posibilidad de ganar. Así que se frustraron en su primer turno y se fueron a investigar los tesoros de las tiendas circundantes mientras nosotros seguíamos la guerra entre el sheriff y sus ayudantes y los forajidos. La primera fase del juego consiste en mover o disparar en tu turno usando unas fichas redondeadas. la de mover es más grande, se coloca sustituyendo a la figura y se lanza con cuidadito porque si da a algo no te mueves. La de disparar es bastante más pequeña y se coloca al lado de la figura. La empujas con el dedo y tiene que tirar a la figura contraria sin darte antes contra nada. El caso es que Raúl me daba a la primera y me los tiraba a todos y yo daba a todo, menos a los malvados cuatreros. No le fue nada difícil ir quitándome vidas hasta acabar con mi equipo de buenos y conquistar la ciudad del salvaje oeste. Cuando acabamos ojeamos otros escenarios, cada vez más complicados, y la verdad es que para el que tenga más habilidad y puntería que yo mola un montón.



X-Men: Cogí éste porque sabía que la estética les iban a gustar a los churumbeles, y no me equivoqué. Les gustó tanto que usaron el tablero para desarrollar mil batallas en su imaginación con los pivotes, fichas y figuras, pero el juego en sí era demasiado soso y simple. Consistía en hacer un recorrido en tres fases con poquísimas trampas en las que si caías perdías uno o dos turnos, pero luego te daban comodines para librarte de las trampas finales que era perder más turnos o volver a la casilla de salida. Un rollete.

Kodama: es un juego monísimo que me gustó mucho. A este jugamos sólo los mayores porque los peques habían hecho de las suyas y se les castigó con un turno de juegos sólo para mayores (juas juas juas), pero no sufráis, que se entretuvieron la mar de bien con las muestras de los juegos que nos habían dado. Al final Kodama despertó su interés y observaron cómo nuestros árboles crecían llenos de nubes, serpientes, luciérnagas, estrellas... y se maravillaron con los preciosos kodamas de nuestras manos. El juego consiste en construir árboles teniendo en cuenta una norma diferente por cada estación (por ejemplo, que las ramas que tengan estrellas puntúan un punto extra), el número de motivos que se repiten seguidos desde la última carta que colocas hasta el tronco y el poder del kodama que elige el jugador de los cuatro que tiene en su mano al final de cada estación. Gana el que más puntos consiga a base de combinaciones ganadoras.




Ciudad Machi Koro: El gran descubrimiento. nos gustó a todos mucho y es muy difícil coincidir, somos una familia con gustos muy diferentes. Delante de cada jugador se colocan dos cartas de edificios con puntuaciones muy bajas y cuatro de edificios claves. Éstas últimas se ponen por la cara en gris. El jugador tira un dado y sale la puntuación que indica la parte superior de la carta de recurso que tengamos delante esa carta se activa. Puede ser que te dé dinero sólo a ti, que dé dinero a todos, o que te permita robar las arcas de tus competidores, e incluso sus edificios. Cuando consigues dinero para dar la vuelta a una de las cuatro cartas claves se desbloquea un poder especial, por ejemplo poder tirar dos dados, ya que se puede adquirir cartas que van del 1 al 12, cada una con sus acciones. El que consiga desbloquear antes las cuatro cartas principales gana.




Que yo sepa también jugaron a Virus y a Dino Race, dos juegazos muy recomendables para peques a los que hemos jugado en otras ocasiones y que nos gustan mucho. 




Otro juego que cogieron fue Leo va a la peluquería, pero a ese no han jugado conmigo aún y no puedo dar mi opinión.



lunes, 11 de septiembre de 2017

Impresionantes Ludo Ergo Sum 2107 en Aluche

Hasta la bandera y nosotros sin mesa ainss
Esta año las jornadas de ocio alternativo Ludo Ergo Sum han dado un salto de gigante. Siempre han sido interesantes, pero en esta ocasión han crecido y ofertado muchas más actividades y más variadas. Como por ejemplo, un montón de charlas interesantes. ¡En una de ellas participaba una menda, que no cabía en sí de la ilusión que le hacía! Y más cuando sepáis quienes eran mis compañeros en la mesa redonda. Nada menos que Julia de Bebé a mordor, Ruth de Aprender paso a paso y Dani de Alquimia Juegos. Un lujo, pero ya lo contaré en otro post porque sino esto va a ser interminable.

Mooola
El caso es que nos presentamos el sábado tempranito con toda la prole en el polideportivo de Aluche donde se celebraban las jornadas (por cierto, ¡que cambio! Tanto por cercanía como por instalaciones). Allí nos separamos y mientras Raúl se acercaba al mercadillo a dejar los juegos para vender, yo me acerqué a dejar nuestros kilos solidarios a la entrada. Allí nos informaron que podíamos pasarnos con los peques por la zona infantil, donde habían montado unos juegos gigantes alucinantes (aunque ya los sabíamos de antes jejeje). Allá que fuimos disparados.

Lluvia de dados
En cuanto pisamos el recinto los dos se tiraron al Piko Piko de cabeza. Y allí estuvimos tirando dados de gomaespuma y recogiendo fichas con gusanos XXL... hasta que Iván le robó una ficha a su hermano y este abandonó el juego muy ofendido (ainss). Yo ya había notado, olido en el ambiente, percibido con mi sexto sentido materno, que no tenían el día muy fino, a pesar de sus ansias jugonas. Los piques, ofensas y rasgaduras de vestiduras por prever, aunque sea de lejos, la derrota, no es nuevo. Pero, no sé si porque habían comenzado el cole el día anterior, porque les hemos metido mucho tute este verano, o porque sí y punto, ese día se levantaron especialmente irascibles y tocanarices.

Me cargué de paciencia y me dispuse a acabar la partida con Iván mientras el mayor se buscaba la vida (para eso es único, oigan) y se sumaba a las partidas de los demás con gran naturalidad (evidentemente, duele mucho menos si el que le gana no es de la familia). El pequeño se enganchó al juego (lo tenemos en casa y allí ni lo mira, pero se ve que la versión gigante mola más) y terminamos la partida a su favor por un mísero punto (aaaarg).

Cuando acabamos, el peque se enganchó a una partida de Frutal con su hermano. De ahí saltaron a Rush Hour, que era tan grande que sólo jugar con los coches libremente ya era una fuente de diversión por si misma. Jugaron a más, pero ahí les perdí un poco la pista.

Star Trek en Holocubierta
No sólo se lo pasaron bien ellos, yo me apunté a un torneo con el mayor de Fantasma Blitz gigante que fue divertidísimo. Nos dividieron en dos equipos formando sendas filas. La organizadora mostraba una carta gigante y un miembro de cada equipo tenía que correr que se las pelaba hacia la imagen del objeto correcto (para entenderlo hay que saber las reglas del juego jajaja). El caso es que nos matábamos por llegar y se daban unas situaciones de lo más graciosas. No os asustéis que nadie resultó herido.

Tras el torneo nos fuimos a comer, tempranito, porque a esas horas la única esperanza de conseguir mesa era llegar a la hora a la que otra jugadores las abandonan para comer y hacerse con ella (como en Pokemon Go). El pabellón estaba hasta los topes y parecía que ni con esas íbamos a conseguir una. Ya me veía jugando en el suelo (que tampoco hubiera pasado nada) cuando avistamos una a los lejos. Me eché a correr hacia ella (yo siempre tan ansias) y en mi carrera atropellé a un voluntario. "Yo... lo siento... la mesa..." "¡Lo entiendo! ¡Corre!" Y la mesa fue nuestra (Gracias a mí jajaja). Desde aquí agradecer a ese voluntario su empatía y buen humor.

Nada ni nadie hizo que abandonara esa mesa hasta las nueve y pico de la noche, a poco de que cerraran las puertas. Y porque no quedó más remedio. Ese día las jornadas lo petaron y el ambiente fue increíble. Hubiera sido todo tan perfecto si mis hijos no hubieran decidido convertir mi vida en un infierno. ¡Hasta me clavaron la pata de una silla en el pié! Vaya heridón me hicieron. Sí, sí. Sin querer, pero... Jarl.

Un puntazo las muestras de juegos
Después de estar a punto de ahogarlos en varias ocasiones y dar un espectáculo que ni Pressing Catch ellos aseguraron ya sentaditos en el coche, con cara de angelitos modositos, que se lo habían pasado geniaaaal. Y que estaban deseando volver al día siguiente. Los padres, o sea yo y Raúl, les anunciamos muy seriamente que al día siguiente nos veníamos solitos y ellos con la abuela (pobre abuela, que habría hecho ella), pero tuvieron suerte los muy pillos porque la susodicha tenía la agenda ocupada el domingo y se vinieron de nuevo con nosotros al día siguiente. Que morrooooo.

Iván dice que quiere el juego de Ataque a los Titanes ainss
No me ha dado tiempo a hablar de los juegos que probamos en el pabellón, pero ya tendremos que dejarlo para otro post porque en este me he enrollado más que las persianas. ¡Hay tanto que contar!

sábado, 9 de septiembre de 2017

Los viernes no deberían ser primer día de cole

En media España los peques comenzaron el curso este viernes. Para mí, un día rarísimo. Ni les da tiempo a hacerse a la idea, ni es que sea una comienzo gradual. Hombre, peor hubiera sido un lunes, así, sin anestesia. Yo, si pudiera elegir iniciaría sin dudarlo un jueves. Dos días de aclimatación y ¡hala! a la dura jornada estudiantil (porque a mí me parece dura).

El caso es que los peques se han levantado nerviositos, pero semi alegres, que ya es mucho decir. La vuelta al cole no suele ser motivo de celebración entre la población infantil, pero la curiosidad por conocer sus nuevas clases y profes les podía.

Entraron en sus clases sin ni siquiera despedirse de mí. Lo prefiero a que se me agarren a la pierna como me sucedió con Iván en segundo de Infantil. Y poco faltó para que a la profesora no le quedara más remedio que aceptarme en un rincón de su clase. Evidentemente, me echó con toda la amabilidad que pudo mientras la fiera corrupia destrozada la clase. No quiero ni acordarme. Y estoy segura de que su profe de infantil tampoco.

Pero volvamos al 8 de septiembre de 2017. Allí estaban mis churumbeles entrando sin dramas ni una mirada atrás. Buen comienzo. Ahora a ver como salían.

Tuve la mañana tan liada que ni tiempo para pensar si estarían bien, mal o regular. Enseguida se me hizo la hora de ir a recogerlos. Pensé que no soltarían prenda, como viene siendo habitual, pero el mayor me sorprendió con un torrente de palabras poco ordenadas y bastante caóticas sobre su primera impresión: Estaba encantado con su profe nueva, a pesar dela tristeza que le daba haber perdido a la que le guiaba el año pasado. Le brillaban los ojos hablando maravillas de la que iba a ser su tutora y yo encantada. Me deja tranquila, la verdad. Habló de la regla más importante de todas que, curiosamente es la misma que hemos puesto este curso en casa. Un coincidencia que me va a venir al pelo para reforzarla (algo así como no chincharás, no pegarás, no insultarás y no dirás palabrotas, aunque creo que en su clase se queda en no pegarás, no insultarás y no te burlarás de los compañeros. También habló de lo que parece una metodología basada en el juego y la motivación del alumno. Por lo menos a él parece divertirle mucho todas las propuestas de su profe. Una cosa menos de la que preocuparme ( y doscientas veinte mil de las que sí preocuparme: que se porte bien, que atienda, que haga los deberes, que estudie los exámenes, que cuide el material, que no se le olviden las cosas, que lo apunte todo...). 

En cambio Iván parecía que poco tenía que contarme. Después de un sutil interrogatorio la saqué que le gustaba la profe, pero que no le gustaba un pelo que le hubieran separado de sus dos mejores amigos. Recalqué que aún seguía en la misma clase con el tercer, cuarto y quinto mejores amigos, además de con su novia (sí, sigue con el tema. De hecho, en vacaciones su hermano le preguntó si se había olvidado de ella y le respondió que qué se creía, él era muy fiel y no cambiaba de novia así como así. Sobre todo, teniendo en cuenta que se habían casado como cuatro o cinco veces ya en los recreos del años pasado. ¡Yo jugaba a las casitas sin ninguna consecuencia! De hecho, de marido tenía que hacer otra niña porque ningún niño se prestaba y cada vez le tocaba a una). No parece que mis argumentos le consolaran mucho. Y menos cuando su hermano comenzó a darle las condolencias por su mala mala mala suerte. Y luego no entendía porqué le mandé callar con ese tono de enfado supremo. Al menos le habían tocado niños de la otra clase que le caían bien. Punto a favor. Y lo mejor y más importante (para mí) es que la profe le haya gustado, aunque no especificara más.

Curiosamente, ninguno de los dos lograba recordar el nombre de sus tutoras. Que desasssstre.

En fina, que el primer día de cole parece que no ha sido un gran trauma. Ya veremos el lunes, "segundo primer día de cole", cómo nos lo tomamos.

viernes, 8 de septiembre de 2017

I Torneo de Combate medieval 5 vs 5 "Conde Fernán González" en Covarrubias

En Covarrubias hay un equipo o club de Combate medieval que son los que se encargan de dar mucho ambiente en el Mercado Medieval, del campamento vikingo y todo lo que tenga que ver con recreación histórica en el pueblo. Así que cuando vi anunciado el I Torneo de Combate medieval 5 vs 5 "Conde Fernán González" pensé que se trataba de una demostración teatralizada, pero Raúl me sacó de mi error.

Resulta que es un deporte, bastante bestiajo, por cierto, pero con unas reglas estrictas y unas normas de seguridad muy rígidas. Aquí los que se juegan el tipo son los árbitros que poca seguridad llevan para andar entre esos tipos enormes con armaduras de más de 30 kilos y armas macizas, aunque sin filo, evidentemente.

La competición consiste en el enfrentamiento entre equipos de cinco miembros. El objetivo es tirar al suelo a los integrantes del equipo contrario a fuerza de golpes, empujones y zancadillas. Gana el que haya tirado a todos los del equipo contrario. Tiene tres rounds y deben ganar dos. Es muy impresionante de ver, pero más impresionantes es el buen rollo que hay entre los jugadores seas del equipo que seas. Buen rollo que se contagió al público que animaba a todos los contendientes fervientemente y aplaudía enfervorizados las jugadas más impactantes.

Si en algún momento quedan en pie un jugador de un equipo y tres o más de otro se para el juego y se da la victoria al que tiene mayoría numérica. Se hace así porque la diferencia es tan alta que se entiende que el jugador en desventaja no tiene ni una oportunidad de ganar. En cambio, si son dos a uno sí que puede dar la vuelta a la balanza.

Los jueces son los que mandan, pero les cuesta bastante hacerse entender porque los colosos, a los que sus cascos protectores les impiden oír bien. Y que están a lo suyo, claro. Los jueces golpean sin piedad con sus banderas amarillas hasta hacerse entender. Es muy importante porque en muchas ocasiones se desprenden partes de la armadura y eso es un peligro para el jugador. En una ocasión se le cayó a uno el casco y fue un momento de tensión máxima hasta que los árbitros lograron parar la batalla y el damnificado salió pitando. Sospecho que los cascos tampoco dejan una buena visibilidad, así que era una situación tremenda para el pobre chico.

También se cargaron unas cuantas veces las vallas de seguridad a fuerza de tortazos. Se paraban los combates hasta que se arreglaba el estropicio. El público tenía que sentarse a una distancia prudencial porque saltaban chispas y trozos de armas y armaduras.

Lo cierto es que la competición fue muy emocionante y lo pasamos genial. Duró seis horas repartidas entre un sábado por la tarde y un domingo por la mañana y algunos jugadores se tuvieron que dar de bajas por lesiones. A nosotros nos había asegurado uno que se sentó con nosotros un rato a descansar que estaban tan bien protegidos que no les dolían los golpes, pero yo no estaba tan segura porque los pobres caían como moscas y hasta tuvieron que prestarse jugadores entre los equipos para poder seguir participando.

Al finalizar anunciaron a los ganadores del torneo y organizaron un combate amistoso de 10vs10 que fue absolutamente impresionante. Una pena que no pudieran hacer las segunda vuelta por culpa de una lluvia torrencial.

Pero después de tantas horas de combate medieval la gente no se lo pensó dos veces antes de poner pies en polvorosa hacia el tejadillo más cercano.

A Daniel le ha quedado clarísimo el deporte que quiere practicar.







jueves, 7 de septiembre de 2017

Concierto nocturno por la Paz en Covarrubias

En Covarrubias siempre pasa algo. Es increíble la vida social que se puede llegar a tener en este pequeño pueblo turístico de Burgos. Y algunas acciones han tenido tanto éxito que repiten ediciones de año en año. Ese el caso del Concierto Nocturno.

Los organizadores hacen una puesta en escena espectacular con una clave de Sol hecha de velas. El año pasado no asistí y no sé si lo hicieron igual, pero este habían colocado preciosas palomas de papel porque cantaban por la paz. A cambio de un donativo de una euro te daban una vela blanca al acceder al camino que lleva a la colegiata, donde iba a tener lugar la actuación.

Dos cantantes bordaron, cada una en solitario, boleros, blues y canciones de jazz maravillosamente acompañadas por los músicos. Fue precioso disfrutar de esa música en un entorno tan bonito.

Mientras yo escuchaba el repertorio, Raúl vigilaba a los niños en la plaza, aunque Daniel, de vez en cuando, se asomaba por donde yo estaba. La última canción fue acompañada de las velas encendidas del público creando un gran efecto final. Los niños vinieron corriendo a por sus velas y se sentaron a escucharla como si de verdad les interesara (si casi no les había visto el pelo hasta ese momento).

Cuando terminó protestaron bastante. Y más aún cuando les apagué la vela antes de que causaran un desastre. Durante la interpretación, al menos habían permanecido sentados a mi lado y él único daño fue la gota de cera caliente que se les cayó en mi pié (o creo que ese fue el único daño).

Aún así no perdieron la oportunidad de ayudar a los organizadores a apagar velas antes de irnos a casa.